El «problema McEnroe», referentes simbólicos que no son personajes en una ficción

El libro «Actos obscenos en lugar privado» de Marco Missiroli, narra la peripecia vital de un joven italiano entre Milán y París, a partir de 1975. Se puede situar en el subgénero de las novela de aprendizaje, de despertar sexual e intelectual. A la hora de describir elementos del contenido del mundo de ficción que el autor plantea, claramente situado en unas ciudades, una época y unos contextos, aparece algo bastante frecuente que vamos a denominar «el problema McEnroe».

El padre del protagonista comparte con su hijo la pasión por ver partidos de tenis, y el tenista John McEnroe es esos momentos el héroe de los medios: apasionado, incómodo, creativo y talentoso, vencedor, derrotado… A lo largo de la novela el personaje piensa en McEnroe y su comportamiento, adquiriendo un significado particular para él en su forma de ver el mundo, especialmente cuando recuerda a su padre tras su fallecimiento. McEnroe aparece literalmente en 15 ocasiones a lo largo de la novela. Copio algunos fragmentos:

Papá estaba cansado. Del trabajo, sobre todo. Había solicitado la jornada a tiempo parcial, y lo veíamos engullir las mismas engañifas que vendía para los deprimidos: Willow, Elm, Crab Apple, Rescue Remedy. Se quedaba en un sillón con L’Équipe abierto ante él, o delante del televisor viendo los duelos McEnroe-Borg. A veces salía a dar un paseo y volvía con una bandejita de pasteles. Me asomaba a la ventana de mi clase y lo veía al otro lado de la calle con la mirada encallada en el suelo.

Libero Marcell, personaje de «Actos obscenos en lugar privado»

Son los años en los que gana y pierde Wimbledon, la rivalidad con Borg, con Connors, con Ivan Lendl…

Y esto fue lo que le revelé de mí: había hecho una huelga de hambre de dos comidas para oponerme a nuestro traslado a Francia, no me gustaba el fútbol pero sí John McEnroe, era un as de los puzles y me encantaba el puré de patatas. También era capaz de dormir hasta quince horas seguidas. Y mi tortuga Robespierre había vivido veintiún años y muerto el día de mi cumpleaños.

—¿Qué más, Grand?

De mayor me gustaría tener el mismo trabajo que mi padre o ser guarda forestal; los libros me aburrían, excepto los de historias de indios. Me preguntó que por qué los indios. Dije que habían quedado pocos y a mí me gustaban los pocos.

le Grand Libero, personaje de «Actos obscenos en lugar privado»

El juego a lo McEnroe es algo que entiende cualquiera que lo haya visto jugar y sentido esa chispa en la red y esa dificultad para no arder. Libero piensa que el tenista se parecía a su padre «en constitución física y en esa particular atracción por las grandes esperanzas. Papá adoraba a Dickens, el escritor de los sueños cumplidos, y los únicos libros que protegía bajo la cama era suyos. Cura para el insomnio, suero de las ilusiones. De él había heredado los hombros estrechos y la confianza en las empresas humanas, por eso fui capaz de resistir aquellas primeras semanas en Milán», y también …

Credevo nelle piccole svolte, nei miracoli sulla 34esima strada, nei gol dei portieri e negli eventi timidi che cambiano la sorte. Era il gioco alla McEnroe: servizio e corsa a rete, il destino del punto è già nelle gambe.

Traducción de Carlos Gumpert Melgosa: Creía en los pequeños virajes, en los milagros en la calle 34, en los goles de los porteros y en los pequeños acontecimientos que cambian el destino. Era el juego al estilo McEnroe: servicio y carrera a la red, el destino del punto está en las piernas.

Para cualquier persona algo tímida es un compromiso hablar de buenas a primeras con un extraño ¿De qué hablamos así en frío? A nuestro protagonista le viene a la cabeza McEnroe, porque «su cólera también es la mía».

Algo extraño: mi madre, vestida con un jersey de cuello alto de satén, me toma del brazo y me lleva a Notre-Dame y luego hasta la iglesia de Saint-Vincent-de-Paul, cerca de casa. El sacerdote nos saluda desde el fondo de la nave. Yo espero en una silla y Cristo me mira desde el crucifijo. Luego mis pasos hasta el confesionario; está oscuro, y una sombra detrás de la rejilla me dice: «¿De qué quieres que hablemos, hijo mío? ¿Te gusta el fútbol?» Yo le hablo de John McEnroe, de su habilidad y su ira, y de cómo a veces su cólera también es la mía. El sacerdote sonríe y me pide que le hable de otras cosas, y yo le digo que papá está cada vez más triste porque Emmanuel viene cada vez más a casa debido a mamá. Ya no tengo nada más que decir, y él susurra: «Reza un padrenuestro, hijo mío.»

A diferencia de Sartre, que además de ser un amigo de su padre, y llega a aparecer y dialogar con el protagonista en el café Les Deux Magots, McEnroe solo es una presencia, pero más grande que un contexto, porque aparece en la voz interior de Libero y le sirve como punto de referencia.

Nos sentamos allí y hablamos sobre ese tal Sartre y sobre la náusea que le provocaba la dirección que tomaba el mundo, sobre el existencialismo, su novia Simone y la moda de citarlo sólo por citarlo. Me habló del Nobel que había rechazado y del comunismo, y de su amistad y sus disputas con Camus. Me reveló una sombra en la muerte del autor de El extranjero: detrás del accidente automovilístico que lo mató podía haber involucrados espías rusos. ¿Así que en
ese café yo había conocido a alguien más importante que McEnroe?

—Oui.

Libero acompañó a su padre alguna vez al café. Poco lector, uno de sus libros preferidos fue El extranjero.

Presencia-bajorrelieve

Bueno, queda clara la idea: al protagonista le impresionó McEnroe, especialmente a través de la relación con su padre. McEnroe no aparece, no habla, no actúa en la obra. Habrá centenares de ejemplos más de la misma situación en otras novelas y películas. Ahora mismo no caigo en otros, se aceptan sugerencias. Para nuestro «problema McEnroe» la novela contiene una autorreflexión sobre esta circunstancia y le pone nombre «presencia-bajorrelieve»:

Mario estuvo en Sicilia una semana. Fueron días que cambiaron el curso de mi existencia y la de todas las personas de mi entorno. Anna y yo vimos cinco películas, pero fue Ghost la que nos reveló otras formas de restitución de los vínculos: acuñamos entonces el término «presencia-bajorrelieve», como tributo a quien había sido sin haber estado demasiado. Patrick Swayze para la protagonista, papá para mí, y Antoine, Giorgio y John McEnroe. Para Anna, su madre. Pudo vivirla ocho años, luego se acabó. Después volvió en las historias que le contaban los demás y en la soledad de su padre.

Oímos los pensamientos del narrador, Libero

Y se explica largamente, y a mí me gustan las citas excesivas. Aunque McEnroe es un legado de su padre, comprenderá que «su McEnroe» será su madre cuando decida sobre su propia muerte, sobre cómo terminar el partido y salir del juego:

Cuando papá me llevó a ver a McEnroe, me explicó que el carácter temperamental de Mac formaba parte de su estilo de juego. Desconcentraba a su oponente y hacía enfadar al público, pero no a sí mismo: los silbidos y los ademanes de pelea estimulaban al mejor jugador estadounidense de la historia. Así, después de una pelea consigo mismo, un grito y una mirada asesina al juez de silla, McEnroe optaba por una estrategia bélica: bombardear al rival con un juego lineal de bolea y servicio-bolea, o noquearlo con golpes sorprendentes al borde del juego de manos. Cinco de cada diez veces optaba por esto último. No obstante, recuerdo un episodio en la Central de Roland Garros, cuartos de final contra Ivan Lendl, en el que le dieron como mala una pelota que parecía más dentro que fuera. Suponía la sentencia de un partido ya muy comprometido, el punto previo a la bola de partido para Lendl. El público esperaba que montara una escena y papá me alertó sobre lo que estaba a punto de suceder, pero McEnroe nos sorprendió a todos: se quedó muy tranquilo mirando su raqueta, toqueteó el cordaje y aguardó al punto siguiente. Lo jugó como si fuera el arranque del partido, y perdió. Fue una de esas ocasiones en que se entretenía saludando al público y firmando autógrafos, y respondió a un periodista que abandonar correctamente la pista puede contar tanto como ganarse el derecho a permanecer en ella. La alegre salida de Frida Kahlo.

Aquella tarde, en el despacho del doctor Lévy, la McEnroe de la familia empezó a planear su alegre salida, el juego de manos que nos dejaría a todos estupefactos cuatro meses después. Mientras tanto, nos invitó a cenar en un restaurante de Popincourt, en el XI Arrondissement, famoso por su cuscús vegetariano. Nos advirtió que no quería caras largas, y le pellizcó las mejillas a Emmanuel cuando su gesto se ensombreció después de la crema catalana. Sólo entonces entendí a mi padre, y de forma definitiva: se había mantenido fiel a una mujer compleja y extraordinaria. Los berrinches, la excentricidad y la teatralidad no eran más que menudencias de un talento afectivo fuera de lo común.

Bien, ahora mi pregunta ¿Cómo reflejar esto en una descripción en Wikidata, qué propiedad refleja esta presencia consciente, detectable solo al oír la voz del narrador-protagonista?

Si IMDB lo dice, Wikidata también debería

La película de Janus Metz Pedersen de 2017 «Borg McEnroe» aparece en Wikidata con un tema principal de la obra (P921) el tenis (Q847) y bien le podemos añadir que tiene como personajes (P674) a John McEnroe y a Bjön Borg (Q16474 y Q104506, respectivamente). Pero ninguna de estas dos propiedades vale para la novela que nos plantea el problema.

Para la novela de Umberto Eco «El péndulo de Foucault» se ha incluido al describirla en Wikidata la propiedad P180 «representa a» el Péndulo de Foucault y el Panteón de París. Esta propiedad tiene una utilidad orientada a las obras plásticas figurativas, para las cosas que aparecen representadas. ¿Se podría usar para una cosa pensada intensamente por un personaje? Creo que sería un uso muy alegre de la propiedad. Creo que tampoco valdrían otras propiedades como «inspirado en» (P941), ni «basado en» o «cita a» o «referencia». Tampoco es un personaje secundario ni marginal.

No veo claro ni dónde, pero sí veo claro que debe aparecer; es relevante, como puede verse en la sección de «plot keywords» de IMDb, donde existe una política para construir palabras clave sobre el argumento de películas, en las que se usa el prefijo «reference-to», de forma que encontramos películas etiquetadas como «reference-to-john-mcenroe» en las que nos un personaje, sino una presencia, una mención: 6 en la sombra (2019), The Meyerowitz Stories (New and Selected) (2017) y Una historia de Brooklyn (2005).

Si encuentro la solución, os la comparto.